¡¡Cuanto tonto suelto!!

gilipollas

Noticias del macho ibérico:

Date: Wed, 29 May 2013 07:59:34 +0200

Hola cosita linda. espero que estés bien y te gustara la follada que te dí el otro día, si bien fue poco tiempo. Me gustaría seguir emputeciéndote y hacerte una buena guarra. Que probaras cosas nuevas y si así es para vernos, me quedé con las ganas de ponerte bien tu culito, creo que lo necesitas.
Y me gustaría saber que no te gustó y que sí.
Espero tus respuestas…un beso“.

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Mi contestación:

Date: Fri, 31 May 2013 09:06:15 +0200

Hola 🙂 ahora leo tu email. Más vale tarde que nunca, jajaja.
Estoy dispuesta a aprender cositas nuevas sin ningún problema, desde luego, pero el tema del tiempo es otra historia, si quieres más tiempo, es más dinero, y más del que estuvimos el otro día no puedo estar (casi dos horas por el precio de una). Entiendo que no te parezca bien y decidas no repetir, piénsalo y me dices.
Ah, no me gustó que gritaras tanto al correrte. Me van a echar los vecinos del edificio“.

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Macho ibérico otra vez:

Date: Sat, 1 Jun 2013 19:39:06 +0200

Me gustaría hacerte follar con dos nabos a la vez para darte mas gusto, lo has probado?, y si no dime si te gustaría probarlo yo y otro chico para hartarte bien“.

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Y otra vez yo, claro:

Date: Sun, 2 Jun 2013 10:57:15 +0200

Hola 🙂 pues ya sabes que me adapto a tus apetencias, lo que si quiero remarcar es el tema del tiempo. Y claro, si sois dos, cobraría doble 🙂

Por lo demás, sin problemas. ¿Qué tal va todo?“.

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La respuesta no se hace esperar mucho:

Bien Victoria, pero cada vez que hablo contigo de sexo hablas de dinero, me lo  pasé bien contigo aunque creo que tú tampoco lo pasaste mal, y bueno había pensado pagarte por supuesto pero si busco un intercambio de pareja u otra chica y resulta que me vas a cobrar por cuatro no eres lo que busco. Por lo que ví te gusta el sexo y has probado pocas cosas excitantes y podría hacerte disfrutar pero así como lo planteas no puedo hacerlo. Por ejemplo el otro día enculé a una chica que le daba miedo hacerlo y bueno te diré que al final se mosqueó un poco porque se la saqué de su culo antes de que se corriera. Ahora me está muy agradecida por haberle hecho dar un paso más en su emputecimiento,  y cosas así pensaba contigo pero bueno no pasa nada. Gracias por todo.”

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Analizando un poco los textos, hay que joderse de lo subjetiva que puede ser una misma experiencia en función del papel de cada uno.

1. Que cada vez que él habla de sexo yo hable de dinero, implica que soy puta. !Bien! Muy inteligente por su parte.

2. Que él tenga tan claro que lo pasé bien cuando en realidad deseaba fervientemente que se largara, implica que soy una puta cojonuda (por contra de lo que dicen otros que me quieren para ellos solos, pero eso es otra historia a la que me dedicaré otro día).

3. Por lo que él pudo ver, me gusta el sexo pero he probado pocas cosas excitantes. A ver, tengo como norma por el bien del negocio contestar siempre igual al tipo de preguntas -“alguna vez te han follado así?”-, -“no cariño, nunca”. Es lo que esperan oir, pero si aparte de oirlo se lo creen, desde luego no es mi problema.

4. ¿Que va a traer a cuánta gente dice?. Me parto en dos de la risa. ¿Dónde se ha visto que vayas a la casa de una puta con tres personas más y todo incluido en el mismo precio?. ¿Quién ha invitado a tanta gente?. A ver si ahora por el precio del alquiler de mi cuerpo entra también el de mi casa al libre albedrío, y va a estar aquí entrando y saliendo gente como si fuera esto un supermercado o una iglesia. Venga hombre.

y 5. Por el culo te la hinco. Por el mío no, claro. No entiendo, si tantas chicas tiene por ahí para “encular” y “emputecer”, ¿porqué me paga a mí por echar un polvo de mierda?.  Por otro lado, hay que ser tonto, e inocente, para pensar que a mi edad, y con mi experiencia, he estado esperándole a él para que venga a desvirgarme el culo.

Lo dicho. Hay que ser gilipollas. Me alegra habérmelo quitado de encima por propia decisión suya. Teniendo en cuenta que saben donde vivo, siempre es mejor no hacerles enfadar, porque no se sabe qué pueden llegar a maquinar esas cabezas enfermas. Así que sí, lamento muchísimo la pérdida de alguien tan “hintelijente”.

Macho ibérico

Así le gusta que le llamen. El primer contacto que tuvimos fue a través del email, donde me explicó un poco por encima qué es lo que estaba buscando.

Mido 181, 50 años, bien dotado, me gusta ser activo y me gusta dar bastante caña pero que disfrute mi hembra“.

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Ciertamente cuando te llega algo así es inevitable que te invada un poco de preocupación, aunque si te gusta el riesgo, la adrenalina compensa la preocupación. Sopesé, y finalmente pasé mi número de teléfono. La sorpresa no fue pequeña. La primera vez que hablamos hacía hincapié en el tema de dar caña, se refería continuamente al sexo duro, y preguntaba si a mí me gustaba practicarlo. Le comenté que estaba abierta a experiencias, pero siempre dentro de unos límites. Afirmó que por supuesto, que se trataba sólo de obtener placer.

El gag cómico de todo esto es que le seguí un poco la corriente, pues por el acento aposté todo a qué era sudamericano. Y una tiene sus manías y no folla con otras razas. Así que le seguí la corriente teniendo claro que él pagaba la llamada, y que no pensaba para nada quedar. Pero la vida es más puta que yo, él volvió a llamar para quedar pasados unos días, me pilló sin efectivo, me pudo la ambición, y quedé sobre la marcha en cuestión de una hora, para una hora de servicio.

Tardó tres en llegar. Cogió dos autobuses para recorrer la ciudad, en lo que hubiera sido, a lo sumo, un paseo de 20 minutos. Eso confirmó mis sospechas acerca de su extranjería. Si conociese la ciudad hubiera optado por otro sistema de transporte más…digamos práctico. Al final tuve que ir a recogerle, estuve esperándole en casa (tres horas, ya digo), haciéndome a la idea de que jamás encontraría mi apartamento (absolutamente céntrico por cierto), hasta que recibí su llamada. Le esperaba con los tacones, un vestido negro muy muy pequeño y ajustado, y unas braguitas transparentes. Me coloqué un legging negro bajo el vestido, sudadera, deportivas, y a la calle a buscar a alguien con las indicaciones que me había dado “camisa de cuadros y sandalias esperando en la puerta del Banco de Santander”.

Sandalias con calcetines llevaba, sí señor, y no, no era sudamericano, sino sevillano, con menos gracia de la habitual,  pero un sevillano muy viajado y con una mezcla de acentos difícilmente de controlar. Ni que decir lo que me alegré.

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Llegamos a casa, fumamos un cigarrito en espera de por donde saldría, ya que se había declarado activo, y los hechos no se hicieron esperar. Fue bastante bruto, aunque una es dura, era uno de esos que disfrutan apretándote la polla contra el fondo de la garganta provocando saliva a diestro y siniestro, saliva que aprovecha excitado para repartir por toda su polla. A la vez me pedía “pajéate para mí” de manera continuada, y decía que quería que fuera muy puta para él, daba palmadas a mi culo, clavaba su polla en mi garganta, la sacaba, me follaba fuerte un par de minutos, me arrodillaba, volvía a clavarme la polla, después masajeaba el agujero de mi culo mientras se clavaba en mi coño. Probaba con su punta en mi agujero trasero, pero estaba advertido de que no, y lo respetó.

Siempre les cuento la misma historia, les miento y digo que soy analmente virgen. No lo soy, pero tengo el sexo anal estrechamente ligado a una de las más grandes frustraciones de mi vida,  y eso, por paradójico que parezca, pertenece al terreno emocional y no está en venta.

Pasó la hora, y estuvimos follando casi hora y media, en las que fingí dos orgasmos, y le pedí que tuviera el suyo, pues dada la hora tenía que comer e incorporarme a trabajar. Cree que trabajo a turnos, para mí es interesante, así juego un poco con los tiempos, si no, a veces, no hay forma de echarlos de casa.

Se fue contento, dejándome el suelo lleno de preservativos que se quitaba cada dos por tres y se calzaba uno nuevo, porque en realidad la erección no fue estable en ningún momento, y se le iban cayendo. Dejando la cama pegada al lado opuesto de la habitación a base de empujones a medio gas, y el vecindario alarmado por los gritos que dió mientras finalmente se corría sobre mis tetas.

La frase más repetida de la sesión fue sin lugar a dudas “te gusta?”. Me preguntaba continuamente, y a pesar de mi poca disposición a besarle, recibí de su parte cariñosos besitos cerca de la oreja izquierda. Mecánicamente le contestaba “sí cariño, me encanta, me gusta mucho, quiero más”, aunque mentalmente la frase que me repetía era “me gustará mucho más cuando terminemos con esto y te vayas a tu jodida casa”.

Después de aquello me ha llamado un par de veces para hablar, y me ha enviado también un par de emails. Quiere volver a quedar. Veremos.