Una sola dirección

unasoladireccionCariño, vivo desde hace años un amor sin sentido y en una sola dirección. He hecho mi vida al margen, y me he dado a los placeres carnales con otros cuerpos, pero nunca había sido el tuyo. Tu ausencia perpetua y a jornada completa, me ha generado una ansiedad que a duras penas he podido controlar. El deporte siempre me ha ayudado, ¿cuántos kilómetros habré recorrido intentando dejarte atrás?, ¿cuántas veces al día intentaba huir de tu recuerdo grabado a fuego en mi memoria sin siquiera haber existido?. Ansiaba verte, frecuentaba lugares donde podríamos tropezarnos, y lograrlo, era al final alimentar mi angustia. En realidad casi no te conocía, en realidad sigo sin hacerlo. No sé nada de tus cualidades, de tus bondades, no conozco ninguno de tus defectos y no alcanzo a imaginar nada de ti más allá del infranqueable muro que levantaste con cada una de las piedras que infructuosamente lancé para llamar tu atención. Pero no necesito conocerte para amarte desde lo más profundo de las tripas, y ni mi corazón ni mi razón tienen vela en ese entierro. Tal vez al principio, puede que intentara ordenar mis sentimientos, aunque no recuerdo haberlo conseguido en ningún momento. Luego lo asumí, pero eso fue después de que me dejaras probar tu sexo. Colmaste en horas años y años de angustia y desesperación, de búsquedas alcohólicas con nocturnidad, de estupideces sin ningún sentido y generalmente en contra de mis intenciones e intereses. Diste paso a la serenidad, al hasta ahora odiado conformismo, a la tranquilidad, fue un giro totalmente inesperado, pero mi deseo había llegado al límite y la vida quiso premiarme haciendo de las suyas. Ahora ya no quiero verte, no te busco, todo lo contrario, te evito con toda mi intención, detecto tu figura de lejos y cambio inmediatamente de dirección, y si es necesario, hasta de planes, camino con la mirada hacia el suelo para evitar cualquier sorpresa del destino. Porque he aprendido y comprendido que el estado ideal es amarte así, sola y sin necesitarte fisicamente. Únicamente con lo que tengo tuyo en mi cabeza, con mis pensamientos que van contigo casi siempre, con mis sueños, en los que apareces alegremente y nunca hay temor a nada, con las letras que te escribo y que nunca llegarás a leer, con otros cuerpos en los que volcaré el tuyo que alguna vez fue mío. Puede parecer valiente, pero no es esto valentía sino resignación, una resignación madura y madurada en la que por fin he encontrado la paz y tranquilidad necesarias para que mi amor crezca en un entorno absolutamente mimado y protegido, y en el que nada ni nadie tiene ninguna potestad, ni siquiera tú, amor.

Anuncios

¡Hecha una reina!

katy perry killer queen
Aquí estoy de nuevo. Vivita y coleando, teniendo esto más abandonado que una monja la depilación del coño jajaja

Las cosas van, ahora tengo disponibilidad económica y una extraña vagancia o vaguería que me mantiene durante horas disfrutando de mi nueva casa y su maravillosa terraza. Así pues, estoy desarrollando pocos temas, supongo que a esto es a lo que llaman vacaciones. Merecidas vacaciones, sí señor.

Culto al cuerpo, una dieta agradable (porque no comes menos, sino mejor y adelgaza!), ejercicio moderado, cremitas caras, sérums para el pelo, reflexión, lectura, peluquería, compritas de ropa, aperitivos con los amigos, siestas o tardes de juerga, y noches de relax a la luz de la luna, o de sexo asalvajado.

Porque así estoy, asalvajada, con unas ganas de follar que no recordaba hace años, y a pesar de que en líneas generales me cuesta encontrar hombres (o alguna mujer) que me resulten atractivos, reconozco que de un mes a esta parte no paran de cruzarse en mi vida hombres altamente apetecibles (y alguna mujer). Y como estoy en esa posición de seguridad y poder que te da el dinero, los atraigo sin mucho esfuerzo y he follado todo lo que he podido, aunque sigo con ganas de más.

Es evidente que estoy viviendo un buen momento. Con ciertas rémoras inevitables, (sigo esperando la segunda parte del polvo de mi vida, y algunas otras cosas hasta he dejado de esperarlas), pero un buen momento al fin y al cabo.

El pasado, por lo pronto, ha pasado a la historia.

Claro que, en todo esto falta una pieza, y es el “hada madrina” de esta nueva vida. Me da mucha pereza hablar de él, podría escribir durante horas de los polvos que he echado este último mes, pero hablar de este tío me cansa antes de empezar, aunque hay que hacerlo. Actualmente lo tengo castigado, así como suena, castigado a no molestarme, porque se ha pasado, de todo, de absorbente, de pesado, de entrometido, ¡de rosca!. Porque quería acaparar mi atención a toda costa, y se le ha ido de las manos.

Las cosas, a mi entender están de la siguiente manera: él quiere, como sea, formar parte de mi vida. Bien. Yo le cedo una parcelita. Pero sólo esa y no es negociable, y prohibido interactuar en el resto de mis parcelas, que por otro lado, amo tener separadas. Si se pasa de la raya, se acaban los privilegios. Y como se ha pasado varias veces y varias veces se lo he advertido, y se lo ha pasado por el forro de los cojones, y ha seguido actuando como una niñata llorica que patalea, pues ahora vacaciones, para todos.

No tengo en mente perderlo. No soy tonta, jajaja. Pero en la situación que me encuentro, con él perdidamente enamorado y a mi merced, si me puedo permitir tensar y destensar la cuerda al son de mi interés.

La parte más jodida de todo esto es que me consta que sufre y lo pasa mal. Y aunque no he sido capaz de desarrollar cariño por él todavía, admito que siento cierta pena. Estamos ahí expectantes, a ver cómo se desarrollan los acontecimientos, pero mientras…¡¡hecha una reina, oiga!! jajaja

Primeros pasos en la nueva vida

newlife
No voy mal del todo, aunque esta nueva etapa de mi vida la he enfocado como un negocio en sí mismo, con un rentabilidad asegurada, eso sí, pero como cualquier otro negocio implica una ocupación bastante alta de mi tiempo y pensamientos, para no dar pasos en falso, para no traspasar la línea que dejaría fuera de juego mi libertad de movimientos.

Ando enfrascada los últimos días en un cambio de vivienda. No quiero seguir aquí, donde recibía hombres que no conocía, donde los libros de mi estantería están puestos del revés para evitar miradas de curiosos desconocidos, donde estoy amenazada también por la loca de mi hermana y sus ataques psicóticos. Ando en trámites de mudanza pues, así que voy a estar unos días desconectada mientras me instalo en la nueva vivienda, un ático con terraza.

Estoy teniendo algunos problemas de reajuste con el benefactor que se hace cargo de los gastos, pues pretende ocupar el 100% de mi tiempo, y para mí la libertad es, más que importante, vital. Pero con firmeza y diplomacia, confío en llevar la situación a mi terreno.

Y es que, como decía antes, veo esto un negocio, algo en lo que invertir un tiempo y obtener rentabilidad, pero desde luego tengo bien claro que nada merece tanto la pena como para abandonar el resto de parcelas de mi vida, máxime en estos meses veraniegos, que están los cuerpos efervescentes y las aventuras que merecen ser vividas son habituales.

Me ha costado apagar el móvil y fingir que no tenía batería hace un par de días, para poder compartir la noche con Luis, que reapareció tras las vacaciones con su hijo, explicándome el por qué de su desaparición, explicación a la que todavía no doy crédito. Escribí en este blog, justo a la mañana siguiente, un post titulado “hacer el amor vs follar”, dedicado a la noche que pasamos juntos en mi cama, y que se me hizo tan especial. Pues, como muestra de lo subjetivo de la vida, para él no fue tan buena, y aquí viene la extraña explicación; yo no tuve ningún orgasmo, y eso, a él, como hombre, le dejó destrozado, sintiéndose mal, inservible para satisfacerme y con la autoestima por el suelo. Increíble, ¿verdad?, para mí fue una noche maravillosa, quizá demasiado pasional por mi parte, y si llegué o no al orgasmo, no es algo que me preocupe lo más mínimo. Así pues, y porque me interesa ese hombre, porque me aporta cosas, y me hace sentir bien, en esta segunda entrega de la saga, fingí tres orgasmos, “así sí”, decía él, y tan contento que se quedó.

No sé porqué no los tuve la primera vez, creo que estaba ensimismada en su placer, que es a lo que estaba acostumbrada siendo como era una buena puta. Pero sí sé porqué no los he tenido esta segunda vez.

El sexo con Vicent fue del otro mundo, horas y horas, posturas y posturas, gemidos y más gemidos en ambos sentidos, miradas inolvidables, caricias a la vez tiernas y salvajes, besos que ya se me habían antojado imposibles, y orgasmos por doquier. Está claro que dejó el listón muy alto, y ahora siempre aparece en mi mente cuando hago el amor con otra persona.

Pero todo se irá solucionando. Estos días voy a centrarme en el cambio de casa, e iremos viendo poco a poco, donde vamos, todos, a parar.

Una posible buena oportunidad

Qué intensa es mi vida. Qué gran fortuna tengo por ello como contrapartida de los también consecuentes días grises. Llevo un verano loco, como loca es la proposición decente que recibí anoche por parte de uno de mis últimos nuevos clientes.

tips

Tiene el perfil típico de alguien que sacaría de puta a una chica.  Es un señor mayor, habrá cumplido tranquilamente los 60 años. Sin especiales encantos, aparte de la amabilidad, casado (sin vida marital según sus propias palabras), y que conduce un Porsche deportivo descapotable (y guarda otros dos en su garaje), que en dos visitas se ha encaprichado de mí, y me ha pedido que deje el negocio.

En el primer encuentro, la pasada semana, estuvo una hora conmigo, charlamos mucho y follamos muy poco, se corrió (lo corrí) en cero coma. Él prefería la conversación, aunque tampoco es especialmente hablador, con lo cuál, lo que prefería eran mis monólogos. Que te paguen por hablar de cosas que te inventas tampoco está mal. Se volvió a casa y me citó para dos días después. Una hora antes del encuentro acordado canceló y anoche volvió de nuevo, con ganas de escucharme, pocas de follar, y con grandes propósitos de enmienda para mí.

Quiere que deje esto, lo tiene clarísimo. Y clarísimo tengo yo que necesito el dinero. Ahí estamos de acuerdo, él dice que es imprescindible, será pues cuestión de ajustar un precio. No parece que en el tema económico vayamos a tener problemas. Pero lo que sí  predigo, es que esto me va a tocar en la moral.

De momento voy a aguantar el tirón como mejor sepa hacerlo, a ver como evoluciona el susodicho y en función de sus acciones ejecutaré mis reacciones. No voy a dejar nada, eso está claro, al menos por el momento. De hecho esta semana, el martes concretamente, espero una cita interesante con el pseudo, la última hasta después de las vacaciones de agosto, que se va no sé donde, con su tercera mujer.

Y esta noche tengo otro encuentro, el tercero, con mi posible buena oportunidad. Quiere llevarme a la playa en su descapotable, que nos demos un baño, tomemos un picoteo, unas copas y después, en su vocabulario, darme un buen revolcón.  A ver como evoluciona esta semilla!.

 

La familia, esa extraña

Como respecto al trabajo estoy desganada y no muevo un dedo, ni la lengua, ni el culo, ni…., pero el afán de exhibición sigue latente, quizá sea buen momento para pararse a pensar un poco en mi actitud, qué rémora la condiciona e ir atando cabos.

broken

Ayer comentaba que, debido a mi complejo de Electra, mantenía, por necesidad, y al margen de mi actual dedicación, relaciones con hombres de la edad de mi padre, de los que espero compañía, atenciones, mimos, cariño y comprensión, y ellos esperan de mí sexo, que muy pocas veces consiguen, porque para nada es mi fin. El complejo, con el que aparentemente todas las niñas nacemos, pero que se suele resolver a edad muy temprana, en mi caso y debido a determinadas circunstancias, nunca llegó a resolverse.

Una madre acaparadora que siempre peleó por tener toda la atención, un padre machista que infravalora a la mujer, y un montón de hermanos pequeños entre los que repartir atenciones, sobre todo entre los de sexo masculino, me fueron posicionando en el sitio en el que hoy estoy.

Yo por mi padre siempre he sentido mucha admiración, le veo como el hombre perfecto, aunque jamás se me pasó por la cabeza tener sexo con él, ni siquiera como fantasía recurrente, siempre le he tenido como un referente masculino y eso ha condicionado, en tremenda medida, a la mujer que hoy soy.

Nunca ninguna relación me ha satisfecho 100% pues siempre he comparado, inconscientemente. Y el hombre del que más enamorada he estado nunca, llámalo X, era lo más parecido que encontré, también de forma inconsciente.

Me abandonó, como mi padre, y sin dar muchas explicaciones, ambos por igual. Supongo que no podía ser de otra manera. Fue una relación de domición/sumisión en la que le dí todo y nada valoró.

Claro que, a determinada edad, culpar a la familia de los errores de la vida de una puede parecer una actitud infantil. No culpo a nadie de nada, soy lo que he querido ser en cada momento y desde que tengo uso de razón, independizada de manera extremadamente temprana y con una personalidad tallada como se talla un diamante, muy poco a poco para lograr lo que hoy soy, de lo que hago gala y me hace sentir tan orgullosa y completa, aunque a veces pueda parecer que las formas son poco ortodoxas.

Y es que nada sería igual si todo hubiera sido distinto.