Atada y jodida y no hablo de sexo

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Atada, llevo toda la semana atada. No de manera literal, aunque probablemente lo preferiría. Tengo la casa llena de gente, compromisos familiares, una hermana pequeña con problemas mentales y el calzonazos de su novio, que dada la situación prefieren recuperarse aquí conmigo. Yo no lo prefiero, de hecho odio las visitas, máxime las que no tienen fecha de partida. Mi casa es mi trabajo, y mi trabajo es hoy por hoy mi vida. Mi único medio de sustento, y si paro de remar el barco se hunde. De hecho hace aguas, y aquí nadie colabora en nada, más bien todo lo contrario. Como tengo fama de espabilada y de saber buscarme la vida aquí ni Dios arrima el hombro, sólo ponen la mano para pedir, a lo fraile. Y desde hace varios días tengo el kit de puta escondido en el fondo del armario. Preservativos, lubricantes, juguetes sexuales, el teléfono móvil que uso al efecto, la ropa sexy, etc. Mi único punto de conexión con los clientes es el discreto correo electrónico, y por ahí entra poco, o nada. El dinero se acaba, pero mañana noche, y vía email he concertado una cita obligada, pues imagino que toda esta gente querrá seguir comiendo, y me agobia sobremanera, aunque ya lo tengo más o menos atado, el sacar tres horas de casa a todos, fingiendo un compromiso laboral (tengo una empresa tecnológica al margen de toda esta mierda de la prostitución que todavía no pita, aunque lo hará, y que tiene por ahora más gastos que ingresos, lo único que me aporta de momento son coartadas para seguir generando dinero por otros medios), para meter en casa a un tío y follármelo por dinero. Me hace sentir mal, pero tampoco veo otra solución. La cita es de 22.30 a 23.30, aunque tiene predisposición de alargar el tiempo si se encuentra cómodo, y me interesa que lo esté y mucho. He previsto pues margen, y he dicho que hasta las 00.30 no quiero a nadie en casa. No entienden que no puedan quedarse aquí si yo voy a salir, y he alegado que es posible que tengamos que consultar algunos temas en el ordenador, y como también tengo la oficina montada en casa, medio se lo van tragando. Espero que cuadren los horarios, que todo salga según lo previsto y no se me escape la situación de las manos. Estoy muy nerviosa. Tanto que me cuesta conciliar el sueño, y con tal afluencia de gente ni una mísera paja para el relax puedo procurarme.

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