Giros (179º)

Mi nuevo ligue (Luis), me ha abandonado.  No me ha buscado para nada, ni siquiera un mensaje para decirme que lo pasó bien, que le gustó, que no, nada. Me hace caso omiso.

Una semana después y ni un intento de acercamiento. Eso me ha rallado un poco, al principio pensé que era una estrategia para llamar mi atención, no me entraba en la cabeza que pudiera resistirse a una mujer como yo.

Pasados un par de días empecé a perder seguridad, lo  achaqué a que tal vez había sido demasiado apasionada para ser dos desconocidos en su primera vez, que me debió ver como a una loba o zorra, que se asustaría ante el panorama.

Después me dió por pensar que tal vez el problema fuera que me quedé dormida. Rallada de narices, ya se ve.

Fuimos a un ritmo brutal, nos besamos casi antes de hablar en el primer encuentro, e hicimos, o le hice, el amor con deseo exacerbado mucho antes de conocerlo. Vino así. Pero me gustaba, mucho, y como no me gusta esperar llamadas (odio esperar en general), le busqué yo con un resultado no mucho mejor.

Lo asumí, hice un poco de introspección y llegué a la conclusión de que lo inteligente es controlar los deseos, y que visto lo visto, hay quien logra hacerlo y muy bien. Ahora sólo necesitaba la forma de llevar tal propósito a cabo.

Y en ello andaba, dándole vueltas a mi cabecita, cuando la vida dió un giro de 179º.

Ayer recibí un whatsapp de Vicent, hacía meses que no tenía noticias suyas, y años que no hablábamos de nosotros. Dos personas que se atraen de una manera especial, pero por las circunstancias la cosa no termina de llegar a nada. Nos habíamos enrollado varias veces, hace como cuatro años, había una tensión sexual como pocas veces he sentido, y hubo incluso algún que otro amago de sexo que quedó en agua de borrajas. Él no lo tenía claro. Es evidente que seguía teniéndole muchas ganas, y una invitación a cervezas acompañada de decenas de piropos cayeron sobre mí en forma de mensajes, de forma inesperada, pero muy alentadora. ¡Qué vueltas da la vida!.

No pensaba nada sobre lo que ocurriría, sólo quería tantear, evidentemente, y en plena fase de reprogramación mental, ni se me pasó por la cabeza tener sexo con él. Va…no miento, lo contemplé, pero en ejercicio de autocontrol lo desterré inmediatamente.

300x200Me equivoqué del todo. Entendí que los deseos no se pueden controlar. Volcó sobre mí con la fuerza de un feroz huracán cuatro años de estúpida represión, de inútil control que evidentemente no le había llevado a nada, deseo, besos, los cuerpos pegados en contacto tan íntegro, que no sabía donde terminaba uno y empezaba el otro, embestidas bestiales, parecíamos más bien dos animales saciándonos sin tener en cuenta ningún tipo de norma. Sin límites. Sin medida. Litros de sudor esparcido sobre la cama, mis eyaculaciones, las suyas, la humedad bajo nosotros, sobre nosotros, nosotros mismos convertidos en humedad, en un espacio en el que no hay tiempo ni lugar, en el que sólo estábamos nosotros y nuestro deseo por el otro.

El listón estaba muy alto, pero puedo decir y digo, que fue el polvo de mi vida. Y me lo hubiera perdido si hubiera seguido enfrascada en mi estúpida reprogramación. Que vuelvo a dejarme llevar y el ejercicio ahora será, que debo asumir perder de vez en cuando como parte fundamental del juego.

 

PD: El grado que le falta al giro (179º) para ser completo (180º) es porque estoy segura de que ahora es cuando Luis reaparece.

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