Hacer el amor VS follar

damos

Cuando una se dedica a ejercer el sexo como salida profesional éste se mecaniza y pasa de ser algo placentero a convertirse en un conjunto de estudiados movimientos armónicos cuyo único fin es lograr el placer ajeno, y cuanto antes mejor.

Se podría pensar que, si de algo va sobrada una chica de compañía, es de sexo, pero desde mi punto de vista no tiene nada que ver. Independientemente de la cantidad de polvos que pueda, por motivos laborales echar al cabo del día, se necesita de vez en cuando sacar una cana al aire y preocuparse del propio placer. Y eso hice anoche aprovechando que la ocupación de las últimas semanas ha terminado.

Ya comenté en el último post que el pasado sábado y tras unas cervezas de más, ligué como lo hacen todas las chicas, en un bar, sin más interés por medio que mi placer, con besos que prometían y que anoche me llevaron a vivir una experiencia que hacía mucho tiempo que no disfrutaba. Tomamos unas cervezas, hablamos, nos miramos con la complicidad que la situación conllevaba, la atracción no sólo se mantenía como en el primer encuentro, sino que creció y aumentó hasta el punto de decidir dar rienda suelta a los deseos en privado, y nos dirigimos a casa. De camino me regaló una flor, una rosa roja que cortó en un jardín (odio las flores muertas, pero agradecí mucho el detalle, de hecho la he puesto a secar dentro de un libro), nos besamos por las esquinas como adolescentes furtivos, abrimos una botella de vino y pasamos directamente a la cama, la ropa desapareció como por arte de magia y agarrada a su cuerpo como si en ello me fuera la vida me procuré el placer que tanto doy, y tan poco recibo, muchos besos, abrazos, caricias, lamía su polla con auténtica devoción, tanta, que por un momento temí asustarle . Intenté controlarme, disimular la soltura, cualquier rasgo profesional que pudiera delatarme, hacerme incluso un poco la mojigata, pero con la excitación a tope, porque estaba loca de deseo fue imposible y terminé pidiéndole que tuviera su orgasmo en mi boca, pero no quiso. Quería satisfacerme, hacerme sentir una princesa, fue dulce, cariñoso, disfrutó mi placer como suyo y logró que una noche cualquiera se convirtiera en la noche más especial de los últimos meses.

Estoy loca, loca perdida, por repetir.

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2 pensamientos en “Hacer el amor VS follar

  1. Pingback: Giros (179º) | Victoria Torres. Yo, puta.

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