El belga que bebía vino

VINO

Digno de remarcar, porque marcó un antes y un después en mi forma de cobrar, y empecé a hacerlo por adelantado.

No sé su nombre, utilizaba como pseudónimo el nombre de un grupo de música indie británico, del que jamás he escuchado nada. Treinta y nueve años, trabaja en el departamento de comercio exterior de una empresa de transporte de la ciudad. Según cuenta, vino a vivir a España movido por el amor hace aproximadamente diez años, en los que tuvo tiempo de casarse, tener un hijo, divorciarse, y aficionarse a las putas y el vino.

Rubio, estatura media, ojos azules y paletas prominentes le gustaba concertar las citas los sábados por la noche, alrededor de las diez, o diez y media, y siempre aparecía mascando chicle y con una botella de buen vino bajo el brazo. Feo, pero agradable, y muy, muy morboso. Nunca follamos, nunca hizo falta utilizar un preservativo, lo único que pedía era poder masturbarme, escupirme en el coño, comérselo, introducir un dedo, dos, intentarlo con tres, e ir poco a poco dilatándome para terminar follándome con toda la mano. Así, sin tocarse, sin tocarlo, y sin erección aparente, llegaba a un orgasmo casi seco, prácticamente sin semen. Hablábamos, me masturbaba, descansábamos, tomábamos una copa de vino, le seguía la corriente en la crítica hacia la sociedad, un cigarro, y vuelta a la masturbación.

Me resultaba divertido, y no me costaba excesivamente satisfacerlo, hasta aquella fatídica noche, en la que agotada por falta de descanso, tocada por el vino y aburrida, dolorida por un golpe con los dientes prominentes contra mi clítoris (“ay, perdón”, “perdón??, tu puta madre!!!)  y deseosa de quedarme sola para dar buena cuenta de unos porritos de marihuana que había comprado por la tarde, tuve la fatídica idea de fingir un mareo, y conseguir que se largara.

Pequé de incauta. Salté de la cama, donde ya no me sentía bien, hice el paripé de ponerme agua fresca en la nuca y la frente en un intento de aliviar el fingido malestar, y refugié en el sofá donde me arropó con una manta y me pidió que descansara. Y se fue.

Esperé unos segundos antes de abrir los ojos para asegurarme de que no volvería, y cuando finalmente me decidí…se había ido sin pagar!!.

La sensación fue terrible, de impotencia, intenté localizarlo, móvil apagado, le envié emails, de los que no recibí respuesta, e incluso ideé algún plan de venganza para cuando tuviera la oportunidad de hacerlo. No pegué ojo esa noche, lloraba y me pregunta a mí misma como había podido ser tan incauta, a la vez que agradecía a la vida que me recordara que para evitar frustraciones e impotencias, lo deseable es no confiar, y no esperar nada de nadie.

El domingo fue un día horrible, ojeras, sensación de gilipollas, ansiedad, una impotencia bestial y unas ganas de partirle la cara de idiota que me superaban. Hasta que a última hora de la tarde apareció con un email:

“Hola, que forma tan rara de despedirnos, espero que me lo compenses la próxima vez con una rebaja en la tarifa, o ampliación de tiempo. Por cierto, me fuí sin pagar, te lo daré la próxima vez. Besos”

Le devolví el email con una amplia explicación de la situación,

“Que te quede claro que hago esto por dinero, que por la confianza que hemos generado no te pongo límites de tiempo, circunstancia que utilizas para extralimitarte, que me parece una falta de respeto que aproveches también mi bajada de tensión para intentar sacar más partido de mí, y que quiero el dinero en casa esta noche sin falta”

No vino esa noche, ciertamente ya era tarde, me despertó el lunes a las 7:30 de la mañana para darme el puto dinero de mierda que le cogí sin prácticamente mirarlo a la cara y cerrando inmediatamente la puerta en sus narices.

Recibí otro email, “volveremos a vernos?”.

Contesté, “sí, si quieres, pero sin confianza, controlando el tiempo y por supuesto, cobrando por adelantado”.

Y como algunos parecen tontos, pues volvió a contestar:

“Está claro que tú lo haces por el dinero, prefiero que no volvamos a vernos. Es una gran pérdida, sexualmente eres muy buena.”

Gilipollas, lo voy a hacer por su cara.

Recapitulando, este cliente, de momento, está en stand-by, pero algo me dice que antes o después volverá a llamar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s